¿CÓMO MADURAR?
30.8.20Cuando era niña, solíamos memorizar versículos para la escuela bíblica. Confieso que la mayoría los memorice el mismo día y nunca más los recordé. Pero una de las partes que primero memorice y que no olvido hasta hoy fueron los dos primeros versículos del Salmo 1.
“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella” (Salmo 1.1-2)
En ese momento no entendía el significado de la mayoría de estas palabras, pero una cosa era evidente para mí, el contraste del texto. Comprendí que hay una manera incorrecta y una manera correcta de vivir, pero buscar al Señor es una buena manera de vivir la vida. ¡Qué conclusión tan superficial! Pero eso fue lo que mi capacidad intelectual en ese momento me permitió comprender.
LEE EL POST COMPLETO
Con el tiempo comencé a comprender mejor lo que significaba y, más aún, memoricé el resto del Salmo 1.
“Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos. Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición” (Salmo 1.3-6)
Aún puedo ver el contraste con claridad, pero ahora puedo entender el texto con más profundidad. Me doy cuenta de que la buena guía y los consejos para vivir bien vienen del Señor, Su Palabra es fuente abundante de vida, como un río para los árboles en su cauce. Por eso nos complace su ley y debemos meditar en ella todo el tiempo. Esta cercanía al Creador nos da la seguridad de que Él conoce nuestra vida y nos guiará hasta el final.
También me doy cuenta de que caminar con los que no temen a Dios no solo causa pérdidas temporales, sino eternas. Los malvados caminan de un lado a otro buscando consejos en los lugares equivocados, lo que solo amplifica este caminar sin rumbo, como la paja llevada por el viento, los malvados caminan sin rumbo. Sin embargo, el texto nos dice el final de este viaje, la muerte.
De niños somos limitados, todavía necesitamos aprender muchas cosas, para madurar. Aun así, Dios, en Su bondad, nos permite comenzar a comprender Su maravillosa grandeza poco a poco. Al tener un verdadero encuentro con Cristo, Él también pone en nuestro corazón el deseo de conocerlo cada vez más, sentimiento que debemos cultivar.
“Deseen con ansias la leche pura de la palabra, [a] como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación” (1 Pedro 2.2)
No es solo en este versículo que encontramos el significado de la Palabra de Dios como alimento. La metáfora nos ayuda a comprender cómo debemos ver el estudio de las Escrituras, como algo extremadamente necesario para nuestra supervivencia. Además, percibimos problemas relacionados con nuestra madurez durante la vida, porque los niños se alimentan con leche y los adultos con alimentos sólidos. Cuando somos pequeños entendemos textos breves y algunas historias bíblicas, como adultos tenemos la capacidad de comprender textos grandes y el significado de la Biblia en su conjunto.
“El que solo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niño de pecho. En cambio, el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual” (Hebreos 5.13-14)
Dios eligió un libro para revelarse a nosotros. Su Palabra fue escrita y hoy podemos acceder a ella leyendo. Por eso nos capacitó para adquirir conocimiento, usar nuestra inteligencia, ser racionales. Desde pequeños recibimos mucha información y vamos mejorando habilidades a lo largo de la vida. Puede que nunca hayas sido el mejor estudiante de la escuela, pero puedes leer y comprender este texto.
Sí, sé que la Biblia puede parecer difícil. Los libros y cartas fueron escritos en un momento diferente para personas con vidas y costumbres diferentes a las nuestras. Sin embargo, sigue siendo la Palabra de Dios, con todo lo que quiso revelarnos, como manual de instrucciones para la vida y para la excelencia en su obra.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Timoteo 3.16-17)
Estudia la Palabra para crecer. Estudia para madurar. Estudia para estar preparada. Estudia para alimentarte y nutrirte. Estudia para hablar del amor de Dios. Estudia para defender tu fe. Estudia para enseñar, aconsejar y consolar.
Estas son solo algunas frases alentadoras que nos ayudan a recordar cuán útiles son las Escrituras en nuestra vida. Y espero que cuando los leas, comiences a pensar en estudiar un poco más, porque como dijo el salmista, el que busca la Ley del Señor prosperará (“Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!” Salmo 1.3).
¿Has estado nutriéndote de la Palabra de Dios? ¿Has estudiado la Biblia?
¿Con qué frecuencia realizas este estudio? ¿O no tienes idea de por dónde empezar?
Cuéntame aquí en los comentarios sobre tu vida de estudio de la Palabra.
_______________
Texto para lectura en portugués.

0 comentários