QUIERO UN NOVIO Y LO QUIERO AHORA
20.11.19Karen Szymanski
Ya estamos en la tercera parte de nuestra serie “Quiero un novio”, si no leíste los dos primeros artículos velos aquí, vuelve luego para continuar aprendiendo más sobre este tema...
Anteriormente vimos que Dios nos creó con sueños y deseos y que no es malo querer tener un novio, lo malo es cuando ese deseo es el que dirige nuestras vidas.
“¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y, cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones” (Santiago 4.1-3)
Santiago nos dice que los deseos, cuando son los que guían nuestros corazones nos llevan a guerras y conflictos, no sólo con las personas, sino también contra el mismo Espíritu de Dios.
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Entonces ¿qué hago con mis deseos, para que no se vuelvan pecaminosos?
Cuando nuestro deseo está viviendo dentro de nosotras, de alguna forma u otra queremos satisfacerlo, como lo expliqué en el primer artículo; comer es un deseo que podemos llamar hasta “normal”, cuando tienes hambre vas a la heladera para ver si hay alguna señal de algo comestible para ese momento o corres rápido a comprar algo, o te aguantas, pero en algún momento quieres comer algo, el deseo está ahí.
Piénsalo bien, un día, estás caminando por la calle y te mueres de hambre, entonces pasas por un local de comida rápida y ves a través del vidrio del lugar que están vendiendo hamburguesas extra grandes, con queso cheddar, que sale hasta por los costados. Entonces ¿Qué haces? Si tienes dinero, entras y preguntas cuánto cuesta la hamburguesa, te la llevas a casa y la disfrutas. Pero si no lo tienes no la compras, ¿Verdad?; bueno existe una tercera opción que es una que algunos eligen, la decisión errada, romper el vidrio, robarte la hamburguesa, comerla con desespero y luego sufrir las terribles consecuencias.
Nuestros deseos hacen eso con nosotros, nos guían a tomar decisiones, pero si nos dejamos llevar por los impulsos del momento y no por la sabiduría que proviene de Dios, puedo decirte que casi siempre tomamos decisiones erradas, y terminamos muy pero muy mal (enserio muy mal).
Ahí muchos me dicen, si Dios me colocó esos deseos, él es el culpable de que yo tome decisiones erradas, ¿para qué Dios me colocó este deseo si no puedo satisfacerlo ahora?. Si alguna vez pensaste así, déjame decirte que yo también lo pensé, y lamentablemente estamos equivocadas. La solución que Dios te quiere dar para cumplir tus deseos no es sólo dándote la oportunidad de satisfacerlo, sino mostrarte que existe otra forma de quedar satisfecho, y te puedo decir que es la única.
Analizando esto juntas, la biblia dice lo siguiente:
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3.11)
La misma Palabra de Dios dice que él colocó en nuestros corazones un vació que tiene el tamaño de la eternidad, por lógica entendemos que ese vacío, solamente puede ser lleno con lo que es eterno y por ende no se llenará por algo que no es eterno. Entonces cuando sentimos falta de algo o tenemos el deseo de estar con alguien (emocional o físicamente) y lo queremos llenar de forma incorrecta (con lo que no es eterno), la supuesta satisfacción se acabará en algún momento. En cambio Dios permite que tengamos esos deseos y anhelos para que busquemos la satisfacción en él, corramos a los brazos de él y no de algo o alguien que a nuestros ojos nos llenará.
Todo vicio, comienza así, la chica que conoce a un muchacho que la admira y siempre está ahí para ella, aparentemente se siente feliz y satisfecha, pero como todo ser humano puede fallar, este muchacho le falla o a veces no le responde sus mensajes o no la puede escuchar en todas sus angustias, ella se desespera y comienza a preguntarse si está haciendo lo suficiente para tener a su “amado” cerca, ahí ella comienza a negociar sus principio y hacer cosas que no debería, comienza a enfocarse en él, y todo gira alrededor de él, no porque él muchacho sea su ídolo, sino porque el verdadero ídolo de su corazón es ella misma y tener satisfecho su corazón, el pobre muchacho sólo se volvió un objeto para satisfacer su deseo, así como en otros casos puede ser la comida, el sueño, el placer, etc.
Siempre que queramos llenar nuestros vacíos con alguien o algo que no sea Dios, nos sentiremos vacías.
Dios usa estos momentos de vacío en nuestra vida, para recordarnos que debemos correr hacia él; él único que puede llenarnos por completo.
Pero ¿y si el deseo vuelve?, ¿y sí de nuevo busco algo más, que hago? Mañana responderemos esa y otras preguntas, ahora quiero que pienses... ¿he intentado llenar mis vacíos con algo o alguien que no es Dios? ¿entendemos que eso puede volverse idolatría y que eso es pecaminoso? ¿ya le confesaste a Dios que muchas veces preferiste satisfacerte a tí misma a tu manera y no a su manera?
Comparte con nosotras tus conclusiones abajo en los comentarios...
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Texto para lectura en portugués.

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