TODOS LOS HOMBRES SON IGUALES

21.6.20

Karen Szymanski

“Todos los hombres son iguales” es el título que decidí colocar a este artículo, porque es de eso que quiero hablar...

Quiero hablar de hombres imperfectos que cometen errores todos los días, que muchas veces nos ofenden, que hasta tal vez exijan de nosotras más de lo que podemos dar, que tal vez al nacer nos abandonaron, o nunca se hicieron cargo de nosotras, sí vengo a hablar de los hombres, en especial de los que son padres.

LEE EL POST COMPLETO

En mi país (Paraguay) celebramos el día de los padres todo tercer domingo del mes de junio, por la gracia y la misericordia de Dios en mi vida, puedo pasar ese día con mi papá que está en casa, conmigo y con mamá.

Agradezco a Dios por la vida de mi papá, le agradezco a Dios por mi papá imperfecto que me enseño con sus defectos y errores que a todos los hombres les falta algo, te lo voy a explicar confesando algo: el primer hombre que me cargo en sus brazos, el cual me llamaba su princesa; me falló, me ofendió, no me dio consejos sabios muchas veces y hubo un tiempo en el que abandono a mi familia.

Con todas esas situaciones, no mentiré, me decepcione de los hombres y dije la clásica frase: ¡TODOS, SÍ, TODOS LOS HOMBRES SON IGUALES!

¿Y sabes qué? Es verdad, todos los hombres son iguales,todos fallan, todos mienten, todos abandonan, todos los hombres son pecadores perdidos, carentes y alejados de la gloria de Dios.

“No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!” (Romanos 3.11-12)

“Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3.23)

Todos son igual de pecadores y en ese grupo también entro yo, una chica imperfecta, pecadora, y también entras tú.

Voy a destruir nuestros sueños de princesa rápidamente: querida, todos los hombres van a fallar, ¿sabes por qué? Porque son pecadores, están separados de un Dios que es fiel, por lo tanto no está en ellos el querer ser fieles, entonces fallarán, igual que tú y yo.

Pero querida, también tengo una noticia maravillosa, sí, todos los hombres son iguales, imperfectos; pero hubo un hombre PERFECTO que vino al mundo para cambiarlo TODO.

Dios sabía que en nuestra naturaleza pecaminosa jamás podríamos acercarnos a Él, jamás podríamos por nosotras mismas vivir para lo que fuimos creadas: la gloria de Dios.

Es por eso que para que cumplamos el plan que Dios preparó para nuestras vidas, él hizo algo increíble.


Se hizo como nosotros (aunque nunca pecó) “...Al que no cometió pecado alguno” (2 Coríntios 5.21) y llevo el castigo de nuestro pecado sobre sí para curarnos de ese mal y así ser recreadas como personas que pueden relacionarse con Dios “...Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados...” (Isaías 53.5) y no solo eso sino que también nos dio lo que necesitamos para vivir esa vida para la que nos llamo y ya no tener que recurrir a la antigua vida o a nosotras mismas para vivir “...Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina...” (2 Pedro 1.3-4).

Cristo Jesús, el hombre perfecto, nos salvo del castigo, nos acerco a Dios y nos enseña a relacionarnos con él “...En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia...” (Efesios 1.7).

Y por eso ahora podemos vivir libres para Dios, podemos vivir para lo que nos llamo, gracias a la vida de un Hombre Perfecto, llamado JESÚS.


El día que por la gracia de Dios entendí eso, pude mirar a mi papá con otros ojos, pues mirándome a mi, una persona imperfecta, separada de Dios, que abandonaba a sus amigos solo porque no cumplían sus padrones de perfección, que gritaba y era rebelde con sus padres, una pecadora... igual así al no haber hecho nada para merecer semejante amor: FUI PERDONADA POR DIOS, GRACIAS AL SACRIFICIO DE JESÚS, Y POR ÉL PUEDO SER QUIEN FUI LLAMADA A SER: HIJA DE DIOS VIVIENDO PARA SU GLORIA, GRACIAS A QUE AHORA CRISTO VIVE EN MÍ.

Soy aceptada por Dios, porque Cristo está en mí, si no fuera por Cristo eso jamás pasaría, seguiría perdida. Si Dios hizo eso conmigo, ¿cómo no perdonaría a mi papá? Si Dios me dio otra oportunidad ¿por qué no se la daría a mi papá? Si Dios cambia corazones egoístas en corazones que piensan en otros más que en sí mismos ¿por qué no cambiaría el corazón de mi papá?

Y fue eso lo que pasó, no vengo a decirte que mi papá es el ser más genial y santo que existe, no, no lo es. Pero visto y sigo viendo como la obra de Dios esta siendo perfeccionada en su vida, y como a través del perdón que Dios nos dio, también podemos perdonarnos uno al otro si fallamos.

No conozco tu historia, pero de una cosa estoy muy segura: hubo un hombre en tu vida o hay un hombre que es tu papá terrenal, no sé cómo es, no sé si está contigo, no sé si lo conoces, pero existe y si eres una hija de Dios, no importa, créeme, no importa la historia que tengas con él, Dios te pide que hagas dos cosas:

1. Que así como él te perdona a ti que sigues fallando todos los días, tú perdones a tu papá por los errores que cometió, comete o cometerá y en cuanto dependa de ti, busca la reconciliación.

2. Que lo honres en todo lo que hagas, explicando eso seria: que en todo lo que hagas, ya sea estudiar, trabajar o las decisiones que tomes, tu papá se sienta orgulloso, tal vez nunca te lo diga, pero Dios te pide que honres a las autoridades sin importar como son, y sé que anhelas obedecer a Dios más que a todo y traerle primero honra a Su Nombre.

Querida, sé que no es fácil, pero en Cristo tenemos todo lo que necesitamos para perseverar, solo te pido que confíes en su poderosa mano que te ama y cuida, y dependas totalmente de Él.

Sí, todos los hombres son iguales, pero en Cristo ellos tienen la oportunidad de ser hombres según el corazón de Dios.


La misma obra que Dios está haciendo en tu vida, él desea hacer en muchas otras vidas. Te animo a que ores por los hombres que están a tu alrededor, ya sea papá, abuelo, tío, hermanos, pastores, novio, esposo, etc.

Ora por ellos y pide a Dios que cada día puedan ser más parecidos con aquel hombre perfecto: Cristo. Recuerda esa obra tiene un proceso así que: ¡SÉ PACIENTE!  Y tú ¿crees que es posible que Dios cambie corazones duros en corazones tiernos llenos de su amor? 

¿Crees que los hombres pueden cambiar? 
Deja tus respuestas en los comentarios...

________________
Texto para lectura en portugués.

También te puede interesar:

0 comentários

Síguenos en Instagram

@chicasenlaverdad